domingo, 22 de noviembre de 2020

Un micro de Luis Mateo Díez

La carta.

Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Gambito de dama

Aprendí a jugar al ajedrez con mi abuelo, que, pasados los años, empezó a llevar muy mal que, alguna que otra vez, muy pocas, le ganase (igual porque se dejaba ganar). De ahí pasé a jugar con mis hijos.
 
Aquello duró hasta que los niños crecieron lo suficiente como para darse cuenta de que yo también me dejaba ganar y decidieron preferir otros esparcimientos más acordes con sus gustos. Sin embargo, la breve incursión en el ajedrez sirvió para conservar aún hoy algún recuerdo divertido y tierno, como el hecho de que uno de mis hijos, cuando se le decía «Jaque mate», contestaba «Pues yo no me rindo».
 
El que tenga Netflix y algo de tiempo para la expansión y el relajo, que se vea esta serie, por favor. No se va a arrepentir.
Aunque no le guste el ajedrez.
Aunque no sepa jugar al ajedrez.